21 ene. 2014

El Gran Masturbador



     El gran masturbador es una obra de Salvador Dalí pintada en 1929. Está realizado al óleo sobre tela y es de estilo surrealista. Actualmente lo podemos encontrar en el Museo Reina Sofía de Madrid.

     En esta obra Dalí nos muestra sus temores y obsesiones. Se trata de un autorretrato del pintor, una gran cabeza amarilla, con mejillas sonrosadas, unas largas pestañas, que es por lo que nos guiamos que se trata de un retrato. También tiene una gran nariz que sirve de apoyo en la arena. En el rostro falta la boca, pero en su lugar hay un saltamontes, el cual aterrorizaba a Dali. Al igual que un montón de hormigas que hay un poco más arriba.

     De la cabeza surge una arquitectura, se trata de la parte inferior del cuerpo masculino. A los genitales se aproxima una mujer. Aparece un lirio (signo de pureza), ya que define a la masturbación como la relación sexual más pura. Otro símbolo sexual es la cabeza de león, bajo el hombro de la mujer, con una lengua rosada como símbolo fático.

     Debajo del rostro encontramos unos personajes besándose, se trata de Dalí besando a una especia de estatua que representa a Gala, unas piedras que hay al lado de los personajes simbolizan el pasado del pintor. Al fondo se representa a una persona aislada como símbolo de soledad. En el rostro hay u anzuelo el cual significa que su familia lo quería retener a su lado en Cataluña y no volver a Madrid con Gala.

     Este cuadro es muy difícil de entender, para ello tenemos que saber que dalí tiene un trauma en su infancia ya que sus padres tuvieron un hijo y le pusieron Salvador, y este murió. Cuando el pinto nació le pusieron el mismo nombre y tiene una confusión de identidad con su hermano. El cuadro lo realiza cuando se enamora de Gala que era novia de un amigo suyo y esta se tiene que marchar, Dalí se masturba pensando en ella y de ahí el cuadro.

     La luz es clara, casi plana. Tiene un colorido brillante, tonos cálidos, de tierra, arena y roca. Amarillos y ocres en transición a gris verdoso en la parte inferior del cuadro. Destacan las plumas de colores vivos en el rostro y el azul del cielo que enmarca toda la obra.

     Tiene una línea de horizonte muy baja y esta sitúa al espectador en una posición elevada. Así que el cuadro queda dividido en dos mitades desiguales teniendo influencia de Gaudí por la degradación del cielo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario