13 may. 2013

Casa Kaufmann


     La Casa Kaufmann, también conocida como “Casa de la Cascada”, es una de las obras más representativas del arquitecto estadounidense Frank Lloyd Wright, uno de los grandes arquitectos del siglo XX. Se encuentra en el estado de Pensilvania, y fue construida en entre 1936 y 1939, a base de hormigón, piedra natural, hierro pintado, vidrio y aluminio. Esta casa es uno de los mejores ejemplos del Movimiento Moderno, concretamente del racionalismo organicista del que Wright es el arquitecto más destacado.

     La arquitectura del siglo XX, y en concreto el racionalismo, se caracteriza no solo por el uso de los nuevos materiales constructivos, sino sobre todo por la importancia que se otorga a la función del edificio, que se concibe siempre como un espacio interno y habitable; se rechaza lo ornamental y lo superfluo para crear arquitecturas a la medida del hombre, y que sirvan al hombre, con nuevos sistemas constructivos, más baratos y funcionales: planta libre, volúmenes basados en formas simples, etc.

     Sin embargo, ante el agotamiento y algunas dificultades del racionalismo más puro, algunos arquitectos, como Wright, optaron por introducir en sus obras lo que se conoce como “Organicismo”, es decir, la recuperación de los materiales tradicionales, el acercamiento a las necesidades y a la psicología de los habitantes de la casa, y la integración en la naturaleza, en el paisaje, con gran atención a la iluminación interior de las estancias.

     La casa Kaufmann fue diseñada en un solo día; era la segunda residencia de la familia, que quería una vivienda cerca de la cascada. Frank Lloyd Wright realizó una novedosa y arriesgada propuesta, al ubicar la vivienda sobre la propia cascada, de modo que la cascada parece surgir del interior de la casa. Es la más clara muestra de fusión entre arquitectura y naturaleza, y un símbolo de la arquitectura de Wright y de la arquitectura del siglo XX.

     En el exterior, se aprecian las tres plantas de la casa, dispuestas de manera escalonada para salvar los desniveles de las terrazas de roca natural, que además sirven de cimientos al edificio. La planta baja se asienta directamente sobre la roca natural, en la que se dispone la chimenea, que es el eje vertical de la casa; esta planta se prolonga en una terraza suspendida horizontalmente sobre la cascada, creando la ilusión de que el salto de agua nace del interior de la vivienda.


     El exterior de la casa queda así perfectamente integrado en el entorno, pues la naturaleza que la rodea invade también el interior: piedra natural en las paredes, grandes ventanales que se abren a las terrazas, prolongando el espacio interior hacia el paisaje... La chimenea, excavada en la roca, articula también el espacio interior de la planta baja, que acoge una gran sala de estar y la cocina; en las plantas superiores se encuentran los dormitorios, pero la disposición interna de las distintas plantas es completamente libre, a la manera de Le Corbusier.

     Lo más destacado de la obra es la propia concepción del espacio arquitectónico: es un espacio centrífugo, es decir, el arquitecto diseña primero el espacio interior, teniendo en cuenta las necesidades e, incluso, el carácter de sus habitantes, para después expandir este espacio hacia el exterior. Además, la Casa de la Cascada se adapta perfectamente al terreno, a los desniveles del mismo, sacando gran provecho de ello. Se trata de una obra revolucionaria, porque rompe con la idea del edificio como “caja”: ya no hay paredes, ni simetrías, etc.

     El Organicismo es uno de los estilos arquitectónicos más importantes del siglo XX, y FranLloyd Wright es su más destacado representante. Aprendió con Sullivan, y estaba convencido de que cada edificio ha de ser el resultado de su función, pero también de su entorno y de los materiales empleados. Además de sus famosas “Casas de la Pradera”, como esta Casa Kaufmann, realizó multitud de obras arquitectónicas destacadas, con influencias en muchos casos de la arquitectura japonesa (Hotel Imperial de Tokio). Fue él mismo el que acuñó el término de “arquitectura orgánica”, para definir la necesidad de integración entre arquitectura y naturaleza, la síntesis entre la línea recta y la línea curva, entre rigor y dinamismo, y entre los materiales nuevos y los tradicionales. Dentro del organicismo, otros arquitectos destacados son Ludwig Mies van der Rohe (Pabellón Alemán de 1929), Alvar Aalto (Sanatorio de Paimio), Eero Saarinen (terminal del aeropuerto JFK de Nueva York) o Jorn Utzon (Sydney Opera House).

     Los otros grandes estilos arquitectónicos desarrollados en el siglo XX fueron el racionalismo o Movimiento Moderno (Le Corbusier) y el Posmodernismo (Venturi, Graves...), además de la Arquitectura High-Tech, la Deconstrucción...

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