12 feb. 2013

El nacimiento de Venus

Autor: Boticelli

Fecha: 1485

Época: Quatroccento italiano

Localización: Galería de los Liffiz de Florencia.



     Iconográficamente se representa el Nacimiento de Venus, diosa del amor, partiendo de las obras de Ovidio y Piliziano: Cronos, dios del templo, cortó los genitales de su padre Urano y los lanzó al mar; de la espuma que surgió nació Venus. Pero Boticelli no representa el momento mismo del nacimiento si no la llegada de Venus , sobre una Venera, a una de las islas que tradicionalmente se le dedican, empujada por los soplos de Cépito, viento del Oeste, y de Lloris, su mujer y diosa de las flores. En medio de una lluvia de flores, en la orilla recibe a Venus la primavera vestida con un traje blanco bordado de flores, un cinturón de rosas en la cintura y una elegante guirnalda de mirto, planta sagrada de Venus y símbolo del amor eterno; se dispone a tapar a Venus un manto rojo con motivos florales. El rostro de Venus es un retrato de Simonetta Vespeci de la que Boticelli estaba enamorado y que repite incesantemente en sus obras; se la representa en un elegante contraposto, tapándose púdicamente un pecho con la mano y el sexo con la larga cabellera rubia. No representa el amor carnal y tampoco es una simple exaltación de la belleza femenina , si no que, influido por el neoplatonismo de Ficino importante en el círculo de los Medici, esta Venus se acerca más al ideal de inteligencia pura o saber supremo, como alusión a la fuerza del amor en el conjunto de la naturaleza: las rosas que caen sobre la diosa simbolizan el amor, junto al dolor de sus espinas, la concha hace referencia a la fertilidad.

     La composición de la obra es sencilla, basada en un juego de fuerzas que proporcionan
tensión y movimiento: los vientos soplan sobre Venus que con el contraposto trasmite una sensación de minerabilidad que equilibra la Primavera, al cubrirla con su manto: Se crea así una forma triangulas en torno a Venus que proporciona estabilidad a la obra. Boticelli utiliza una línea negra para diferenciar las figuras del fondo, delimitando los contornos; además, los colores suaves y la mas uniforme creación ambiente irreal, apoyando por la palidez de las figuras femeninas, la postura de la Diosa, su cuello extremadamente largo y sus hombros caídos, el paisaje idealizado y esquemático, las figuras planas, las formas sinuosas, etc. El modelado es por tanto superficial, de modo que no se crea profundidad. Boticelli no trata de recrear un espacio real, sino espacio trascendente, por lo que su obra es culta, elegante y refinada.

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